Por la defensa de los derechos fundamentales en la web

Hoy leí en ALT1040 el artículo que transcribiré en su totalidad a continuación, el cual rechaza de plano la movida que se está dando en España con respecto la Ley de Economía Sostenible sería restrictiva de la potencialidad de colaboración y aprendizaje colectivo que la web actual permite.

Desde este blog me sumo y apoyo la iniciativa de Red SOStenible: Sigue leyendo “Por la defensa de los derechos fundamentales en la web”

Pequeño es hermoso, cada vez más

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En una nota de The Economist, publicada hoy en la sección de Economía y Negocios de La Nación (foto), se menciona hacia el final la problemática que tienen los jefes de los grandes bancos para mantener cierto control sobre sus operaciones.

La nota en un momento dice:

“Quizás la lección más clara es que los grandes bancos están tan cerca de ser inmanejables como los negocios pueden estarlo”

Y en párrafos a continuación aclara:

…Un balance de U$S 2.3 billones está más allá del alcance de los mortales.

…Si los nuevos jefes de bancos desean estar a cargo, deben encogerse y simplificarlos.

Quizás sea esta una clara muestra acerca del fin del paradigma del command and control, para darle paso a modelos de gestión fluidos y adhocráticos, donde las compañías comiencen a operar como pequeños grupos de tareas, por proyecto o por unidades de negocios cada vez más pequeñas, enfocadas y con un accountability más relevante sobre sus propias gestiones.

Podríamos comenzar a pensar a las grandes corporaciones como grupos de pequeñas PYMEs, las que debieran tener el dinamismo y la capacidad de fallar y aprender rápidamente, sin seguir toneladas de burocracias y lineamientos que llegan a entorpecer y a generar errores descomunales, muchas veces asociados a desmanejos o actos de corrupción, aunque estos no hayan sido del todo concientes.

De alguna manera esto manifiesta el fin del Management 1.0 para darle paso al Management 2.0

Cobos, Twitter y la Historia

Una entrada simple, recomiendo la lectura de este post de Eduardo Betas, reflexiones y una crónica twittera imperdible, tendría que ir directo al libro de historia.