Noche de trabajos prácticos

Anoche estuve nuevamente en La Fundación para presenciar la exposición de los trabajos prácticos realizados por los alumnos de 1° año de Publicidad.

En total fueron 4 equipos los que presentaron sus propuestas de comunicación… Y me llamó mucho la atención 2 cosas:

– Cuán importante es que los alumnos de las universidades puedan tener contacto con empresas reales y problemas reales. El proceso de briefing se realizó mediante la charla que brindé hace algunas semanas, y noté con mucho entusiasmo cómo los conceptos transmitidos en aquel momento habían sido incorporados y retrabajados para la realización de los diferentes trabajos prácticos.

– Existe una gran diferencia en el manejo de los recursos para la realización de trabajos prácticos entre aquellos alumnos que se encuentran trabajando y los que no. Los primeros tienen una mirada diferente sobre el problema, menos naif y con un horizonte más claro, mientras que los que no trabajan, si bien carecen de ciertas herramientas surgidas de la experiencia laboral, pueden ofrecen una mirada menos contaminada sobre los problemas y sus posibles soluciones. Quizás habría que incentivar el trabajo en equipos interdisciplinarios entre aquellos que trabajan y estudian y los que sólo estudian, para lograr mayor enriquecimiento de miradas en el producto final.

Por otro lado, lamentablemente, también pude observar cómo gente con mucho potencial evidente, no lo aprovecha del todo, no lo explota. Había alumnos a los que les sobraba el paño, pero sus trabajos no lo reflejaban, y me pregunto por qué se dá esta situación? Es la ley del menor esfuerzo? La exigencia no es la suficiente? Podrían haber descollado y no lo hicieron… ¿por qué?

Solidaridad rentable: ¿a cualquier precio?

Cuando veo las acciones solidarias que realizan las empresas me llena de esperanza y pienso que la Responsabilidad Social Empresaria (RSE) es posible, al menos cuando lo veo desde dentro en Officenet, creo que la cosa camina…

Hoy pude participar de una acción solidaria que está llevando adelante una importante cadena de fast food, donde si comprabas uno de sus productos emblemáticos el dinero sería donado en caridad.

Últimamente no suelo almorzar en estas cadenas, prefiero otro tipo de comida, pero se dió un doble motivo: estaba apurado y detrás del almuerzo había una acción solidaria.

La desilusión me sobrevino cuando pude comprobar que el producto emblemático aparentemente había sido modificado por una triste y empobrecida copia, la hamburguesa claramente tenía mucha menos carne de lo que uno se imagina, o era que el pan había crecido mucho (obviamente lo del pan es un chiste). Sentí que se estaban burlando del cliente, o sea de mí; hubiera preferido comprar el Combo Solidario, antes de comprar una mala copia de un producto que todos creemos conocer y que empobrecieron para hacerlo Solidario y Rentable.

Cuando tengo experiencias como estas me pregunto si las empresas realmente piensan que los clientes somos unos completos imbéciles. Quizás no lo piensen pero a veces actúan como si así fuera.

¿Vacaciones? ¿Qué vacaciones?

A más de uno le habrá ocurrido, sino a todos, que las vacaciones no se dán cuando uno lo desea sino cuando uno puede y el trabajo lo dispone…

Bueno, hasta hoy que existen los blogs…

Hay un grupo de amigos que quieren irse juntos de vacaciones en Enero pero a Alejo (un integrante del grupo) no lo dejan en su trabajo. Entonces se les ocurrió armar este blog. La cosa es simple, el jefe le dijo a Alejo «Tenés tantas posibilidades de irte de vacaciones en enero como de juntar 50.000 firmas» y ahí surgió la idea en los amigos, un poco en broma y otro poco en serio, de salir a pedir firmas para el pobre de Alejo…

Mi pregunta es ¿qué pasará si logran juntar las 50.000, el jefe lo dejará?

Bueno Alejo, porque me parece simpática la iniciativa, y porque tiene que ver con lo que nos pasa en las oficinas, esta es mi humilde contribución.

Por supuesto ya firmé.