¿Qué querés hacer de tu vida?

Qué preguntita, no? Creo que en la respuesta a esta pregunta se encuentra gran parte del camino a la felicidad. El tema es que muchas veces nos enroscamos en tratar de responderla, y se nos va la vida buscando la respuesta.

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Un respiro

Hace un par de semanas tuve un episodio de stress parecido al que tuve hace meses atrás… Pero esta vez fue 100% stress. Pero ¿qué es stress?

Stress para mi es no saber decir que NO, ese es mi stress, es tomar todo, querer hacerlo todo y al mismo tiempo pensar que puedo solucionarlo todo. TODO… no será mucho?

Si, es mucho, y ese mucho no es sólo del ámbito profesional, también es del ámbito personal y familiar; los límites existen, pero para verlos los tenemos que conocer, re-conocer, aceptarlos y trabajar con ellos; y eso es tan difícil…

Lo mejor de esto ha sido un pequeño respiro que me tomé para ordenar las ideas y pensar profundamente en qué quiero hacer y qué no quiero hacer. ¿Parece fácil? No lo es; pero fue muy interesante poder confrontarme a mi mismo y reflexionar acerca de qué es lo que quería hacer, aunque antes tuve que volver a pensar sobre quién quiero ser; qué cosas me generan felicidad, y no abandonarlas, qué cosas me emocionan, me alegran y me ayudan a ser un poco más feliz; y son justamente esas cosas las que no tengo que dejar de lado, y las que tienen que prevalecer al momento de armar mis prioridades.

Hoy pienso fuertemente en qué quiero de mi mismo de ahora en más, qué quiero en 2 años y en 10, 20 y 30 años. Y esa reflexión es lo que más rescato.

Así que, a mi vuelta al trabajo a partir de mañana, lo primero que haré será ordenar algunos temas y decidir qué proyectos son sobre los que quiero avanzar y qué temas son los que toman parte de mi mente y cuerpo y que están fuera de foco, para derivarlos o cancelarlos.

Por otro lado esta semana comienzo con algunas actividades para fortalecer mi espacio personal, que a pesar de haber hablado del tema no lo había encarado con ganas y no llegué a llevar adelante lo que me había propuesto en su momento (ahora pienso que posiblemente haya sido porque en el medio empecé el MBA).

Hay mucho por hacer, pero paso a paso…

Casual Friday, Casual Week, Casual Life

Creo que desde que trabajo en Officenet, hace casi 9 años, me habré puesto traje los primeros 2 meses, el mes y medio en que fui Key Account Manager y en un par de eventos especiales, todo el resto me vestí “casual”.

Hoy en Infobae Profesional, María Eugenia Baliño habla del tema y levanta comentarios de ejecutivos, entre ellos Leo Piccioli, Gerente General de Officenet.

Me puse a pensar lo bien que trabajo desde que no tengo que ponerme el traje, y la verdad es que me visto de mi mismo todos los días y eso es muy bueno, porque la vestimenta no es un límite, porque el vestirse sin traje es mucho más natural que hacerlo con traje, porque el traje es una convención que creo ya caducó, vestir de traje ya no es lo que solía ser, hay que leer los signos de los tiempos y ser capaz de identificar en qué momentos uno debería vestirlo por una cuestión de “etiqueta” solamente, porque los tiempos de vestir de traje por imposición de la empresa para la cual uno trabaja están terminando.

De todas maneras el tema del “debería vestirlo” es revisable, y lo reviso mientras escribo, porque qué es eso de la “etiqueta”, es lo mismo que el protocolo, son cuestiones que no llego a entender en su totalidad, si alguien cree que el protocolo sirve y ayuda a mejorar la comunicación entre los seres humanos escucho alerta… entiendo que en determinadas circunstancias no manejar ciertos códigos puede ser inconveniente entre los interlocutores, pero no sé si llamaría a esto etiqueta o protocolo sino “respeto por el otro” y ya.