Bad Telemarketing

A continuación transcribo una conversación que mantuve hoy, Sábado, con un telemarketer que me llamó a mi casa a las 15:30hs:

  • SebasP – Hola
  • TlmktrBuenas tardes, se encuentra Sebastián
  • SebasP – Si, soy yo, ¿quién habla?
  • TlmktrMi nombre es Matías XXXX, lo llamo de Chevrolet, porque queríamos saber (lo siguiente léase como con voz de asombro y preocupación al mismo tiempo) por qué no había pasado a retirar el regalo por Flores!
  • SebasP – Matías, te voy a simplificar la llamada, entiendo que estás llamando con el objetivo de que compre un auto, pero en este momento no estoy buscando uno y con respecto al regalo sé que se trata de un gancho comercial, pero por otro lado Flores queda bastante lejos de mi casa (Banfield) como para ir a buscar un regalo… lo que quiero saber es de dónde sacaron mis datos personales…
  • Tlmktr¡Eso es información confidencial!
  • SebasP – Lo que es información confidencial son mis datos, y tengo derecho a saber de dónde los sacaron, sabés algo acerca de la Ley de Protección de Datos Personales?
  • Tlmktr – (tono desencajado) ¡Flaco! ¡Estoy laburando! (corte violento de la llamada)

¿Qué pasó? Esta fue una llamada propia de principios de los 90’s, un engaño por donde se lo mire, y encima llevado a cabo por una persona que, evidentemente, no tuvo capacitación para manejar objeciones o situaciones difíciles al teléfono, y que inclusive contaba con la impunidad de saber que nadie lo estaba monitoreando.

Si bien en este momento no estoy buscando auto, en cualquier momento podría pensar en cambiar el que tengo, y en ese momento creo que Chevrolet no estará dentro de las opciones a evaluar, ¿por qué?

  • Porque si Chevrolet no controla a su red de consecionarias en cuanto a cómo llevan adelante las acciones comerciales me hace pensar que el servicio de post venta seguramente será peor, mucho peor. ¿Si me faltan el respeto antes de tenerme como cliente, qué me esperaría en caso de ser cliente?
  • Además, como con cualquier compra que requiere un desembolso de dinero importante, me gusta sentirme satisfecho con mi decisión de compra y no sería muy coherente conmigo mismo si aceptara una propuesta comercial de una marca que me maltrata.

OpenSocial Week: un buen intento que quedó en intento

Anoche participé del evento para marketers organizado por la gente de Globant en conjunto con Google.

La realidad es que promediando el evento consideré haber escuchado suficiente y me retiré, al igual que casi la mitad del público que asistió. Lamentablemente lo que presencié no llegó a satisfacer mis (humildes) ansias de saber más acerca de redes sociales, más tratándose de 2 marcas que respeto y que creería son voces autorizadas en el tema.

No voy a hacer un desarrollo del evento porque ya hay uno muy bueno en Dos Punto Cero, posteado por Juan Melano, al que adhiero en un 100%.

En resumen, los contenidos del evento fueron bastante básicos, al menos para la audiencia presente (gran cantidad de los asistentes eran marketers, developers y bloggers que se sumaron al evento a través de Facebook). Quizás para audiencias que mantienen menos contacto con la web 2.0 el contenido podría haber resultado más relevante.

Clientes y Empleados colaborativos

Continuando con mi interés sobre la web colaborativa y cómo este concepto empieza a desarrollarse dentro de las empresas, y sumando un post de hoy de Alec Oxenford, pienso cómo podremos hacer para que todas las iniciativas que se encuentran dando vuelta por la cabeza de los empleados y los clientes se puedan plasmar en proyectos que se lleven a la práctica rápidamente dentro de las estructuras de las grandes corporaciones.

Iniciativas muy interesantes me parecen la de Starbucks con su desarrollo web 2.0, al estillo Digg o Meneame, para valorar discusiones y proyectos que están ocurriendo alrededor de su negocio, y que de similar manera lleva adelante también Dell con su www.ideastorm.com.

Ok, las herramientas están ahí, las tenemos, pero como bien dice Alec, en su traducción del artículo de Paul Graham, cómo hacemos para que los individuos que conforman equipos de trabajo, que a su vez forman estructuras del tipo árbol a través de sus jefes, si, esos individuos, que somos todos los que trabajamos en equipos de trabajo que reportan a un jefe, logremos el poder de la iniciativa que impulsa a un emprendedor a desarrollar su propio emprendimiento?

Ayer charlaba con Gastón sobre este tema, y cómo lamentablemente las estructuras de decisión muchas veces apagan la llama del emprendimiento interno, ¿qué podemos hacer para mantener la rueda girando, que lo haga cada vez más rápido y abriendo más posibilidades para todos?

¿El esquema de jerarquías dentro de las organizaciones está agotado? ¿Debemos pensar en partir a nuestras organizaciones en pequeños átomos independientes en cuanto a proyectos? ¿Qué tan costoso sería hacerlo? ¿Cuántos beneficios adicionales para la organización y para las personas podría generar? ¿Cómo hacemos todo esto sumando a nuestros clientes en el proceso?