A veces a reconectarse con sentimientos del pasado se le suele poner el nombre de nostalgia, pero esta vez fue algo diferente.
En mi adolescencia, más exactamente de los 14 a los 20 años, supe ser un “chico de iglesia”, de esos que participaban en grupos juveniles, de los que iba de campamentos, retiros, concilios de jóvenes, caminatas a Luján, grupos de reflexión, y actividades ligadas a una vida profundamente espiritual.
En estas actividades junto a otros jóvenes solía sentir la solidaridad, el compañerismo, el altruismo, la utopía, la energía, el desafío de ser joven; en suma, el ser social que había en cada uno y en mí. Recuerdo noches enteras de insomnio, preparando charlas, durmiendo en colectivos, tirando colchonetas por ahí o haciendo amigos de 48hs, personas que no volvería a ver en mi vida (lamentablemente olvidé muchos nombres, y además no existía Facebook!!!).
A partir de la última clase de Ética y Responsabilidad Social que tuve en el MBA, a cargo de Patricia Debeljuh, me surgió la inquietud de pensar cómo se sustentan las actividades de RSE en contextos de Crisis, pero para esto creo que antes debemos pensar el “para qué” de la RSE en tanto si:
Es una iniciativa de la European Commissions “You Control Climate Change”, en su site podrás encontrar información acerca de cómo colaborar para un mejor futuro de nuestro planeta.
Lo que plantea es que cada uno de nosotros, desde lo cotidiano, también tiene la posibilidad de afectar lo menos posible al medio ambiente. Los principios que propone son:
BAJÁ: Acerca del uso racional de la energía. Principalmente en equipos y electrodomésticos que utilizan gases para la calefacción o enfriamiento.
APAGÁ: También es con respecto al uso racional de la energía, pero más enfocado a la energía eléctrica.
CAMINÁ: No es necesariamente acerca de actividad física, sino en qué se puede ahorrar o cuidar el consumo con respecto a la transportación
Aclaración: En la página van a encontrar situaciones posiblemente más acordes al nivel de vida europeo, pero las ideas en general son aplicables en todo el mundo.
Cuando veo las acciones solidarias que realizan las empresas me llena de esperanza y pienso que la Responsabilidad Social Empresaria (RSE) es posible, al menos cuando lo veo desde dentro en Officenet, creo que la cosa camina…
Hoy pude participar de una acción solidaria que está llevando adelante una importante cadena de fast food, donde si comprabas uno de sus productos emblemáticos el dinero sería donado en caridad.
Últimamente no suelo almorzar en estas cadenas, prefiero otro tipo de comida, pero se dió un doble motivo: estaba apurado y detrás del almuerzo había una acción solidaria.
La desilusión me sobrevino cuando pude comprobar que el producto emblemático aparentemente había sido modificado por una triste y empobrecida copia, la hamburguesa claramente tenía mucha menos carne de lo que uno se imagina, o era que el pan había crecido mucho (obviamente lo del pan es un chiste). Sentí que se estaban burlando del cliente, o sea de mí; hubiera preferido comprar el Combo Solidario, antes de comprar una mala copia de un producto que todos creemos conocer y que empobrecieron para hacerlo Solidario y Rentable.
Cuando tengo experiencias como estas me pregunto si las empresas realmente piensan que los clientes somos unos completos imbéciles. Quizás no lo piensen pero a veces actúan como si así fuera.
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